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Esta nota es la Segunda Parte de
Tratamiento Remineralizador de la Mancha Blanca 1ra Parte

 

 

Determinación de los grupos de estudio

Grupo 1
Pacientes tratados con pasta y gomas de mascar.

Grupo 2
Pacientes tratados con pasta solamente.

Grupo 3
Pacientes tratados con laca fluorada. a Los grupos 1 y 2, en la hemiarcada derecha, recibieron por única vez y previo a la aplicación del agente remineralizador, técnica de grabado con ácido fosfórico al 37% durante 15 segundos, lavado durante 30 segundos y secado con aire a presión.

 

Metodología de aplicación

 

Grupos 1 y 2: En la primera sesión realizada por profesionales del hospital, se trataron las lesiones del lado derecho [LO] con ácido fosfórico al 37% durante 15″, lavaje con abundante agua durante 30″ y aplicación de la pasta remineralizante durante 5′. 3′ en forma estable sobre la lesión, y 2′ desparramando el material con la lengua. En las lesiones del lado izquierdo (LI] sólo se realizó el tratamiento de 5′. (3′ en forma sostenida, 2′ desparramando el material]. Posteriormente, se les suministró a los pacientes la cubetilla individual para el tratamiento ambulatorio. El mismo consistió en la aplicación 2 [dos] veces por día de la pasta en la cubetilla durante 10 minutos durante todo el período de tratamiento. Solamente a los pacientes del Grupo 1 se le indicó el consumo de 2 tabletas de goma de mascar durante 10 minutos, dos veces por día durante todo el período de tratamiento.

 

Grupo 3: Se limpiaron las superficies a tratar con brochitas a baja velocidad impregnadas s en una solución de Clorhexidina al 0.12% e inmediatamente se aplicó la laca fluorada durante 3 minutos, bajo aislación relativa. Se realizarán 3 aplicaciones con intervalo de 7 días entre cada una de ellas.

Para los tres grupos se preparó y entregó a cada paciente [padres] instrucciones específicas acerca del tratamiento (Anexo 2].

 

Métodos de Evaluación

 

Clínica

Los controles se realizaron a los 30 y 60 días de iniciado el tratamiento; consistió en la inspección de las lesiones aplicándoles aire a presión y observando la imagen al ser iluminadas con la luz del equipo odontológico. Se consideró remineralizada, aquella lesión que al ser secada con aire se viera brillante [Grado A]. Las lesiones con un ligero cambio de coloración sin ser opacas, se consideraron remineralizadas en menor grado (Grado B). Las lesiones opacas, se consideraron sin indicios de remineralización (Grupo C).

 

Fotográfica

 

Se tomaron fotografías digitales al iniciar y al terminar el tratamiento con el objeto de comparar los resultados obtenidos.

 

Evaluación estadística

Los resultados obtenidos se indican en la Tabla 1 y corresponde a los tres grupos en estudio con las variables indicadas para los Grupos 1 y 2. Analizados estadísticamente con la prueba de Chi Cuadrado pudo determinarse que el Grupo 3 presentó diferencias significativas con los Grupos 1 y 2 (comparación global p=0,0001]; que hubieron diferencias significativas entre los Grupos 1 y 2 [p=0,019]; que no hubieron diferencias dentro del Grupo 1 entre los casos tratados con y sin técnica de grabado ácido (p=0,815] y sí las hubo dentro del Grupo 2 entre ambas técnicas [p=0,396].

 

Resultados


Los resultados obtenidos en la evaluación clínica se indican en la Tablas 1A, 2A y 3A.

 

Tablas de Resultados Tabla lA = Grupo 1 [Pasto con goma de mascar]

De los valores obtenidos se desprende que hubo diferencias significativas entre el grupo 3 y los grupos 1 y 2, de donde se deduce que el efecto remineralizador fue más manifiesto en los grupos 1y 2. En el grupo 1, en el que se aplicó el tratamiento remineralizador junto con la goma de mascar, fue en donde se observaron mayor cantidad de resultados a y b, no observándose diferencias entre haber o no grabado con ácido. Sí en cambio en el grupo 2, se detectaron diferencias significativas entre el la hemiarcada grabada y la no grabada previamente con ácido. En las fotos 1 a 8 se muestran algunos de los casos tratados indicando la imagen basal y la imagen a los 60 días.

 

Discusión

Actualmente, la caries dental es considerada una enfermedad que evoluciona a partir de un desequilibrio inicial entre los procesos de desmineralización y remineralización del esmalte, y que en presencia de la placa bacteriana o biofilm determina la pérdida de estructura de la pieza dentaria afectada. Durante el tiempo en que se produce esa evolución, hay un largo período durante el cual pueden presentarse momentos de predominio de desmineralización [pérdida de iones de la hidroxiapatita de calcio] e inversamente otros en los que predomina la remineralización [depósito de iones perdidos). Este proceso de intercambio y difusión iónica se traduce en cambios ultra estructurales que no son detectables clínicamente en sus comienzos, por lo que el diagnóstico clínico es dificultoso y debe ser realizado aplicando principios bioquímicos e instrumental y aparatología específicos. Para las situaciones iniciales descritas, los métodos de diagnóstico clínico clásicos reconocidos han sido el visual y el táctil, especialmente el primero, basado en el examen cuidadoso de las superficies dentarias; para ello es imprescindible que ellas estén limpias, secas y muy bien iluminadas para su análisis. El esmalte está constituido fundamentalmente por cristales de hidroxiapatita y fluorapatita de calcio con otros iones incluidos, posee además agua, en muy poca cantidad pero muy adherida a las estructuras cristalinas y presenta microporos. Su aspecto es liso y brillante al examen visual, ya que se encuentra húmeda por el agua que contiene. Cuando los procesos de desmineralización predominan por un tiempo prolongado, los poros aumentan su tamaño por la disolución y pérdida de minerales de la capa subsuperficial del esmalte. Se generan así espacios ocupados ahora por aire, ya que el agua de cristalización se ha evaporado.

En estas circunstancias, existe la posibilidad de diagnóstico visual a partir de los diferentes índices de refracción del esmalte sano y del esmalte afectado inicialmente por una deshidratación y posteriormente por pérdida iónica.

Existe una diferencia marcada en el índice de refracción del esmalte sano (1.63] y del esmalte deshidratado (1.00], que se traduce visualmente en una imagen clínica de marcada opacidad en esta última zona, cuando es secada con aire. Para el diagnóstico clínico de este tipo de lesiones, deberá limpiarse el esmalte y luego secarlo con aire limpio durante un minuto y observar la presencia o no de las manchas blancas. Este diagnóstico puede realizarse y complementarse con métodos de transiluminación u otros más sofisticados como radiaciones láser, dispositivos de conductividad eléctrica, entre otros de reciente generación para el diagnóstico de los cambios ultraestructurales.

El empleo de una sonda o del tradicional explorador como método de diagnóstico, se basa en apreciar las características superficiales del sustrato dentario (textura, dureza) y la eventual posibilidad de retener el instrumento en el sustrato examinado. Este tradicional método debe considerarse riesgoso e invasor, sobre todo en las lesiones de «mancha blanca», ya que su accionar puede producir la fractura de la superficie de esmalte y generar una cavitación.

Numerosos trabajos de investigación coinciden en el tratamiento no invasivo de las lesiones subsuperficiales del esmalte o caries tempranas (mancha blanca) a partir de la remineralización lograda mediante el empleo de la fórmula CPP-ACP, habiéndose observado la regresión de las lesiones de mancha blanca en estudios clínicos controlados a distancia (Reynolds, 2008) También se ha demostrado la capacidad de este compuesto, de estabilizar el fosfato de calcio en solución e incrementar sustancialmente el nivel de fosfato de calcio en la placa bacteriana (Reynolds, 1998) En estudios de la resistencia ácida del tejido adamantino, se comprobó que en pacientes que consumían chicles con Recaldent (LI veces por día durante 20′ a lo largo de 14 días 18.8 mg CPP-ACP), se duplicaba el nivel de remineralización con respecto al grupo control que consumía chicles sin Recaldent. (lijima, 2004) Otros estudios clínicos realizados en diferentes centros de investigación, obtuvieron resultados similares a los de este estudio (Reynolds 2008, Neuhaus 2009, Llena 2009).

Las lesiones de desmineralización adamantina sin cavidad, han sido incluidas en la reciente clasificación de lesiones de caries, aprobadas por la FDI, como Lesiones de Tipo 1.0.; 2.0 y 3.0 (Anexo 2].

 

Resumen y conclusiones

Considerando que tanto la Prevención como la Promoción de la Salud representan el mejor potencial para alcanzar un mayor nivel de salud bucal de la población, la puesta en marcha de las acciones involucradas en ellas, ha posibilitado en este estudio, reconvertir los perfiles epidemiológicos de la enfermedad caries, según se desprende de los resultados obtenidos. Por lo expuesto, sería aconsejable incorporar estas prestaciones a los protocolos de Asistencia clínica en el Primer Nivel de Atención Primaria

La gran incidencia de desmineralizaciones dentarias sin cavitación detectada en los Centros de Atención Primaria, en pacientes que se encuentran en tratamiento ortodóntico y en determinados grupos de riesgo, hacen necesario implementar un Programa de Atención de 1° Nivel que incluya el tratamiento de éstas lesiones en el contexto de los principios fundamentales de Invasión Mínima.

 

Anexo 1

Lesiones de Caries en función de la Extensión y de la Localización

 

Anexo 2

Instrucciones:

  1. Cepíllese los dientes correctamente según le han indicado oportunamente.
  2. Coloque el material suministrado en el interior de la cubetilla previamente lavada con agua.
  3. Inserte y deje la cubetilla en la boca 3′ como mínimo y retirela.
  4. Desparrame la pasta con la lengua por toda la boca, reteniendola el mayor tiempo posible, hasta 2′, evite toser y/o tragar la pasta.
  5. Enjuáguese la boca con agua.
  6. No deberá comer ni beber durante 30′ posteriores a la aplicación.
  7. Enjuague y limpie la cubetilla con agua corriente inmediatamente después del uso.
  8. Si se le indicó masticar chicles, deberá hacerlo 2 (dos) veces por día, utilizando 2 tabletas al mismo tiempo durante 10′ como mínimo, en tiempos alejados del uso de la cubetilla.
  9. Deberá concurrir al primer control a los 30 días de comenzar el tratamiento, para lo cual ha sido citado oportunamente.

 

 

Participaron de este estudio:

Alonso Natalia, Antonelli Liliana, Aparicio Silvia, Bayúgar María Belén, Bernardi Virginia, Boffi Lambre Milagros, Bonfanti Graciela, Ceci Oscar, Cerrudo Carolina, Cicchino Carolina, Colavita Luciana, Cortese Silvia, Corredera Graciela, Depaoli Silvina, Gil María Celina, Mangioni María Cecilia, Mercadier Laura, Morando María Dalia, Moraña Clara, Recce Cecilia, Ruiz Clavijo Belén, Sala Carolina, Stella Lorena. Personal del Hospital Zonal Especializado en Odontología Infantil «Dr. Adolfo M. Bollini».

 

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